AnimArte

Claudio Chanquet – Vidas Perras – Un recorrido por nuestros más oscuros rincones del alma

«Los cuerpos tienen luz propia que consumen para vivir: arden, no se encienden desde el exterior.“

Egon Schiele

A  Claudio Chanquet lo conocí hace relativamente poco. Algunas amistades e inquietudes comunes nos han llevado a coincidir en el terreno de las Artes, pero sobre todo acerca de las ideas vinculadas a la creación, y la promoción de la obra artística. De esos encuentros han surgido una amistad basada en la bonhomía, y algunas colaboraciones puntuales en su faceta de Maestro a partir de su taller de pintura y su actividad como docente.

Estoy convencido que uno hace, ya sea escribir o pintar desde lo que ha  vivido, leído  o visto en su vida. Desde este punto de vista, puedo afirmar que Chanquet pinta desde sus tripas. Es decir desde lo más profundo de su ser interior, y nos muestra sin filtro alguno la vida misma.

Sus personajes y ambientes me recuerdan en lo literario a Mario Arregui y sus cuentos de una urbana periferia plagada de prostíbulos donde personajes como La Yica, o La Sorda, prostituta y madama respectivamente se mueven habitualmente como sucede en su “Cuento con el Diablo”. También al chileno José Donoso en su novela: “Un lugar sin Límites” ambientada en el desértico norte salino y donde La Manuela y La Japonesita regentean el burdel de la Estación El Olivo.

En cambio, en lo pictórico, los fantasmas de George Grosz en su capacidad de mirar de manera crítica y despiadada a la Europa de entreguerras, sumado al  inigualable vienés Egon Schiele y sus torturados personajes y autorreferencias sobrevuelan las obras de Chanquet que se expresa sin ninguna concesión.

Con una resolución enérgica sobre un suporte tan simple como el papel Kraft,  Chanquet logra un resultado perfecto, donde el dibujo y la pintura conviven en un mágico equilibrio. Tiza, pastel y acrílico le bastan para describir la naturaleza humana de la manera más descarnada.

Mujeres y hombres se presentan en estructuras compositivas muy particulares, retorcidas, forzados al límite de lo que el cuerpo humano lo permite y en situaciones donde una mínima piedad es permitida, tal el caso de la mujer tendida sobre la mesa en “90 Grados”.

Luces y sombras dan cuerpo a una galería de situaciones que navegan en ese mar donde lo onírico y lo real se mezclan, capaces de llevarnos en un viaje interior a nuestros más oscuros rincones del alma.

 

DURIK – Claudio Del Pup Vanni

Fundación Verde – Julio 2022