Donna Goriziana

Entonces el SEÑOR Dios dijo a la mujer: ¿Qué es esto que has hecho? Y la mujer respondió: La serpiente me engañó, y yo comí.
Génesis 3:13

Hace unos años conocí a Mimmo Franzinelli, un historiador italiano especialista en los años más tristes de la Italia del siglo XX. El destino, nos llevó a desarrollar una empatía y amistad que nos ha propuesto encuentros, actividades culturales y también la aventura del viaje.

En el 2019 visitando Italia, me propuso acompañarlo al evento estoria (https://www.estoria.it/) que se desarrolla hace ya más de 15 años en la ciudad de Gorizia, ciudad friulana de frontera con Eslovenia y con un rol trascendente durante la primera guerra mundial.

Me alojé en un convento reconvertido en albergue y escuela de enfermería, lugar en que las pocas monjas que lo gestionan y mantienen fueron en su tiempo enfermeras del siquiátrico que como mudo testigo de una revolución en el tratamiento de estos enfermos gracias a Franco Basaglia, ha dejado de funcionar.

En medio del vértigo del congreso, fuimos un día a cenar con Mimmo a un pequeño restaurante de típica comida goriziana, que casualmente estaba decorado con una serie de interesantes pinturas. Una de ella en especial llamo su atención, y mantuvimos incluso una pequeña charla con su dueña acerca de uno de los cuadros. Basicamente se trataba de una mujer y una serpiente en una evidente referencia a Eva y el pecado original.

Mientras volvíamos, caminando en medio de la serena noche, le prometí pensar en un trabajo sobre la temática que lo había entusiasmado, motivación tan fuerte que al llegar a mi habitación/celda, no pude irme a dormir tal cual lo reclamaba mi cuerpo cansado, sino que comencé a elaborar ideas.

Me propuse una Eva natural, lejos de cualquier figura hierática capaz de transmitir un hecho íntimo como el descubrimiento de su sexualidad a través de una manzana entregada por una serpiente que lejos de cualquier engaño, le sugiere descubrir una parte indivisible de la condición humana.

Mi Donna Goriziana, no tiene culpa, no debe ser estigmatizada como cómplice del mal, sino más bien la víctima de un designio fatal del que no podía escapar.

Desde el punto de vista compositivo, Eva y la serpiente desarrollan una coreografía sensual sin caer en un desnudo explícito, dónde se ha suprimido el árbol, por el propio cuerpo de mujer. Asimismo la paleta muy baja, en tonos de grises matizados por un verde bajo, sólo se ve alterado por el tímido rojo de la  manzana.

Desde el punto de vista técnico, sigo explorando la propuesta Glitch, dónde la perfección de la imagen digital se ve cuestionada y se introduce deliberadamente el “error o falla” como forma de expresión apelando a artilugios de procesamiento de la imagen.

Para aquellos inquietos, sugiero la lectura del Manifiesto Glitch expresado por Rosa Menkman.

Seguramente algún día me abandonará, pero seguirá siendo tal vez el punto alto de ese viaje a Gorizia. Quedarán mis desayunos en la Plaza de la Victoria, el disfrute de las terrazas frente a La Casa Dipinta, y la pereza brumosa del Isonzo  ya muy lejos en el tiempo del trágico escenario de Caporetto.