Escritos corsarios

La columna amarga – Introducción

No es fácil comenzar una tarea que implica el compromiso de la continuidad. Especialmente si este fenómeno del goteo permanente es uno de los componentes esenciales en los nuevos emprendimientos basados en la WEB y la red de redes.

Tampoco es sencillo hacerlo desde la óptica masculina en un espacio dedicado a la mujer. Ya sé, y lo tenemos todos claro, que el género no es una garantía de nada, sino mas bien la necesidad temporal de que lo femenino ocupe un lugar de equidad, momento en el cual no tendrá sentido reivindicar nada.

Amargo:  http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=amargo

De la lectura de los significados expuestos en la Real Academia Española,  unas diez acepciones en total, es difícil encontrar la que refleje el significado del nombre de esta columna.

He sido siempre crítico, mordaz, fundamentalmente escéptico (podría escribir un tratado sobre el escepticismo como posición ético-filosófica), y por ello pago el precio de merecer en entorno de los cercanos del adjetivo de amargo.

Algunas culturas han enaltecido el sabor de lo amargo, mis orígenes italianos me han permitido disfrutar del Campari, el Aperol, el Amaretto,  el Fernet…. Pero también el  Río de la Plata ha encontrado en el Mate un exponente de primer orden y un símbolo de identidad…

Digamos que este espacio será el ámbito natural para volcar pequeñas historias cotidianas, de esas que vistas desde el sentido común, irritan, indignan,  incluso sublevan pero que normalmente optamos por  disimular, suavizar, ignorar a los estúpidos personajes protagonistas  en un malsano ejercicio de corrección.

Yo he decidido no guardármelas, y estoy dispuesto a abrir mi caja de pandora (incluso recibir las “amarguras” de otros y desarrollarlas como propias como forma de exorcismo)… Si logro que el  innato sentido humor,  o la empatía espontánea con  el casual lector me sentiré satisfecho.

Para experimentar hoy:

Mate Amargo: http://es.wikipedia.org/wiki/Mate_(infusi%C3%B3n)

En soledad, con los amigos,  escribiendo esta columna, o leyéndola, el Mate siempre está.

Steppenwolf