Escritos corsarios

La columna amarga – La ciudad vieja me mata

“Este espacio es mi ámbito natural para volcar pequeñas historias cotidianas, de esas que vistas desde el sentido común, irritan, indignan,  incluso sublevan pero que normalmente optamos por  disimular, suavizar, ignorar a los estúpidos personajes protagonistas  en un malsano ejercicio de corrección. Yo he decidido no guardármelas, y estoy dispuesto a abrir mi caja de pandora.”

La ciudad vieja me mata

Nacido en el interior del país hace ya unos cuantos años, tuve que enfrentarme a la edad de 17 años al desafío de ingresar a la Universidad y estudiar en Montevideo.

Para una típica familia de clase media (Taximetrista y Maestra Directora), el esfuerzo de sostener a un estudiante en la capital no era por ese entonces una tarea fácil.

Recuerdo perfectamente las primeras averiguaciones sobre alojamiento y comida, con la premisa de estar cerca de la facultad (Química en mi caso) y acorde a un exiguo presupuesto.

En esa época (1973) ya me había enamorado de la ciudad vieja.  Seguramente no pueda explicar las causas, pero mi elección primera fue vivir en las inmediaciones de la Plaza Matriz.

La realidad y el presupuesto, definieron a favor del Barrio Sur (al que aprendí a querer y añorar todavía hoy).

Desde esa época hasta estos últimos años, el objeto de mis deseos ha cambiado. Su devenir, el descuido y el abandono de autoridades y una sociedad que le dio la espalda hicieron de la ciudad vieja un lugar complejo para vivir, vacío, casi sin vida.

Por suerte, desde hace un tiempo, han empezado a cambiar muchas cosas. Sería de tontos no reconocer que han aparecido inversiones y propuestas que tienden a rescatar la vieja gloria perdida. Reciclajes que recuperan  edificios increíbles, la peatonización de Sarandí y Pérez Castellano, el mantenimiento y mejora del  bastión tan montevideano que es el Mercado del Puerto, el Museo del Carnaval  con su espacio cultural (hoy tablado)  y la aparición de negocios de cara al turismo le están cambiando la fisonomía.

El problema, es que desde mi punto de vista, todos estos cambios se siguen olvidando de aquellos que “viven” en el barrio. Muchos en ámbitos tugurizados,  marginados por una City que en horario bancario la puebla de trajes y corbatas, pero que después de las seis de la tarde deja paso a una realidad pauperizada, donde los deambulantes, los grupitos de jóvenes en las esquinas, la soledad de edificios mudos, hacen que el casual transeúnte sienta un natural desasosiego. Juzgar a las personas por su aspecto o su actitud indolente no es correcto y la mayoría de las veces conduce a lamentables errores, pero es inevitable que se instalen sentimientos de desconfianza y temor.

El rescate de este encantador lugar, no se logrará solamente con restaurar su arquitectura, además de reparar las “caries” construyendo y reciclando viejos edificios transformados en oficinas y lofts…. Será necesario recuperar a esos habitantes del olvido, devolverles la dignidad perdida, y un lugar para vivir en su barrio en condiciones y de acuerdo a sus posibilidades.

Ahora  estamos en el buen camino, pero no sé porqué me viene a la mente la historia de Catalina de Rusia http://es.wikipedia.org/wiki/Catalina_II_de_Rusia  que según cuentan, sus allegados le construían escenarios falsos a lo largo de los recorridos habituales que la Zarina realizaba  como forma de ocultarle la miseria, desamparo y olvido en que vivía su pueblo.

Si bien como decía León Felipe http://es.wikipedia.org/wiki/Le%C3%B3n_Felipe  : “Me sé todos los cuentos…”, espero sinceramente que la recuperación de la ciudad vieja sea en el medio/largo plazo una realidad irreversible.

Hasta el próximo sorbo

Para experimentar hoy:

Fernet:    http://es.wikipedia.org/wiki/Fernet

La primera vez que ví una botella de Fernet, fue en el momento en que mi abuela Giovanna, recién llegada de su segundo viaje de emigrante italiana abrió su baúl. Sus propiedades digestivas cuando lo combinaba con el cotidiano café lo habían elevado casi a la categoría de medicina…

Hoy algunos extravagantes  lo mezclan en varios cócteles, pero principalmente con cualquier bebida cola…  Para los extremadamente fanáticos de la famosa bebida:  “Uno de cada diez es gay…”  http://www.youtube.com/watch?v=g50V3u4YvJ4&feature=related

Steppenwolf