Escritos corsarios

La columna amarga – La contaminación sonora

“Este espacio es mi ámbito natural para volcar pequeñas historias cotidianas, de esas que vistas desde el sentido común, irritan, indignan,  incluso sublevan pero que normalmente optamos por  disimular, suavizar, ignorar a los estúpidos personajes protagonistas  en un malsano ejercicio de corrección. Yo he decidido no guardármelas, y estoy dispuesto a abrir mi caja de pandora.”

Montevideo – La contaminación sonora

Hace unos días, después de una jornada de esas que te dejan hecho polvo,  decidimos intentar bajar las revoluciones y recuperar la normalidad mirando una película.

Nuestra elección recayó en “Silk” una elaboración basada en la novela de Alessandro Baricco: Seta (Seda).  http://www.imdb.com/video/screenplay/vi1502085401/

No haré aquí una crítica cinematográfica, ya que no es un terreno donde me sienta cómodo, pero sí puedo decir que la película se basa en una propuesta donde lo que importan son las texturas… Tanto a nivel de las imágenes, los diálogos y por supuesto la música….

Y es aquí donde empiezan los problemas. En mi caso particular,  me  ha tocado vivir en pleno centro de Montevideo. Algo que en cualquier lugar del mundo, es envidiado por la mayoría de los mortales…. Imagínense a alguien viviendo en plena Gran Vía en Madrid, o en la “Rue Saint-Michel en París, pero bueno parece que en Montevideo no es tan así.

¿Alguna  vez, se han podido abstraer de lo cotidiano y han puesto atención en cualquier momento del día, al nivel de ruido de Montevideo y en especial en el centro?

La contaminación sonora que padecemos es increíble… sólo soportable porque nos hemos acostumbrados a ella como una plaga merecida…. La famosa frase: “es lo que hay valor…” es la resignación más aberrante que nos hemos construido para seguir sumisamente soportando lo insoportable.

Omnibuses obsoletos e inapropiados para nuestra ciudad, automóviles con veleidades de deportivos, motos sin silenciador en los escapes,  bocinas impertinentes, sirenas eternas, alarmas que nadie apaga, publicidades ambulantes, todo un concierto evitable al que habitualmente hacemos oídos sordos…. Pero que nos machaca cotidianamente.

Lo peor de todo, es que nadie se preocupa, ni siquiera se habla del tema.  Seguramente la respuesta habitual es:  No es una prioridad en este momento…

Desde este espacio mi reclamo de recuperar el silencio, de búsqueda de soluciones, de pensar con inteligencia, de dejar de mirarnos el ombligo y ver hacia el costado que se está haciendo por ahí….

Por ejemplo, en algunas ciudades han reaparecido los tranvías o trenes livianos eléctricos… de esos que al cruzar la calle tienes que mirar atentamente para que no te atropelle uno… porque no se sienten…  Parecería lógico, hasta audaz, que de un plumazo dejáramos de contaminar tanto por no usar combustible, como por bajar también los decibeles…

Lo curioso, es que tuvimos algo parecido, que en algún momento dejó de funcionar bien, pero en lugar de corregirlo y mejorarlo, se nos ocurrió suprimirlo… Típico de mediocres refugiados en la fácil y el acomodo.

Hasta el próximo sorbo

Para experimentar hoy:

Amarga Vesubio: http://www.dub.com.uy/amarga.php

Sin intención de publicidad, algo que se consumía  y todavía existe en los viejos boliches, de esos que han cerrado o están cerrando  en un Montevideo sin memoria.

Steppenwolf