Escritos corsarios

La columna amarga – La generación Ni-Ni

“Este espacio es mi ámbito natural para volcar pequeñas historias cotidianas, de esas que vistas desde el sentido común, irritan, indignan,  incluso sublevan pero que normalmente optamos por  disimular, suavizar, ignorar a los estúpidos personajes protagonistas  en un malsano ejercicio de corrección. Yo he decidido no guardármelas, y estoy dispuesto a abrir mi caja de pandora.”

La generación Ni-Ni

Desde hace un tiempo, nuestras autoridades (desde el Presidente, hasta los más encumbrados Ministros, Directores,  etc.etc. de la Educación), están reflexionando sobre cómo cambiar el imparable fracaso de nuestro sistema educativo formal.

Supongo que el tortazo en la cara que ha sido el último informe PISA, sumado también a las constataciones sobre  los vergonzantes índices de deserción en secundaria finalmente han generado una toma de consciencia sobre este problema.

En el fondo…. Los responsables (víctimas) de todo esto, son las generaciones de Ni-Ni  (Ni estudian – Ni trabajan) http://es.wikipedia.org/wiki/Generaci%C3%B3n_ni-ni   que estamos generando sin descanso.

Lo que más me preocupa, es que estas olas encrespadas  terminen como siempre en mansas reverberaciones donde los cambios necesarios terminarán brillando por su ausencia.

Un  intento de explicación poco convencional…

Si tenemos que buscar causas originales, que nos permitan hacer un diagnóstico de qué ha sucedido, me encuentro que pocos están buceando en las reales causas del problema.

El mundo del trabajo ha cambiado sustancialmente el papel de la familia. Ya no existe el rol contenedor,  también educador que ejercían (generalmente mujeres, pero no quiero hacer de esto un tema de género) integrantes de la familia.

Ese trabajo invisible, trasmisor de valores tales como la cultura del sacrificio, el trabajo, lo que está bien y lo que está mal, así como la convivencia en la comunidad o el barrio, tarea fundamental  en la formación de un niño/adolescente no fue absorbido por las instituciones educativas formales cuando las actuales composiciones familiares hacen que todos los integrantes estén abocados a jornadas laborales extensas. (Ni que hablar de los modelos de familia uniparentales).

Si las escuelas y liceos no han sido capaces de suplantar este componente educativo: Quién o quienes han sido los co-educadores de nuestras actuales generaciones?

Por si la respuesta no es evidente…. Aquí va una lista incompleta de responsables…

La soledad de la casa, la televisión, los videojuegos, los amigos perdidos en el mismo laberinto, los vagos consuetudinarios (toda sociedad los tiene), y los pícaros/rufianes de turno (que también cuentan). (Yo sé que muchos se molestarán por mi inclusión de la TV en la misma categoría… pero lamentablemente son pocas las excepciones como para justificar no participar de la categoría).

Si alguno quiere reflexionar sobre la TV como medio de comunicación, recomiendo leer al pensador italiano: Giovanni Sartori en su trabajo: Homo Videns.  http://es.wikipedia.org/wiki/Giovanni_Sartori

Con este elenco de “educadores”  resulta fácil generar un típico Ni-Ni.

¿Hay salidas?

Terminar el post, sin emitir una opinión sobre posibles soluciones o salidas al problema es una tentación. De hecho, nuestro sistema educativo formal se ha declarado incapaz, ciego y muchas veces barre debajo de la alfombra como estrategia del status quo.

Se dispara a diestra y siniestra buscando causas que justifican el fracaso. Que los locales están en pésimas condiciones, que los salarios no son suficientes, que los planes de estudio están viejos, etc.etc.  No abriré aquí una batalla contra el poder corporativo a nivel educativo, que cada cual se haga una introspección seria antes de buscar justificativos.

Otro intento desesperado que he escuchado por ahí es que estaremos “entusiasmando” a los jóvenes pagándoles por estudiar… Casi que transmitimos la cultura del empleo público desde chiquitos.  Típico nuestro… (Sé que por otros lados se está haciendo…. Pero creo que justamente son de las cosas que no deberíamos copiar…)

Yo apuesto por buscar nuevos caminos tales como el uso de nuevas tecnologías y contenidos motivadores. (No aprende quien no quiere…. Y menos si no está motivado). Lamentablemente el Plan Ceibal, un buen intento de acortar la brecha digital, hasta ahora es un plan rengo. Sin contenidos, sin un soporte pedagógico es casi una balsa a la deriva. Regalar televisores hace unos años hubiera sido casi lo mismo….

Qué componente motivador puede tener un libro de texto, frente a la TV, el video juego, o la comunicación/interacción provista por los celulares?. Es una batalla desigual, donde siempre saldrá perdiendo.

Mi propuesta (entre las muchas válidas y posibles) pasa por trasladar a esos soportes los contenidos educativos  motivadores que realmente transmitan los conocimientos necesarios para lograr un individuo capaz de desarrollarse plenamente en las sociedades actuales. El aula… si claro…. Pero también la educación no presencial…..

¿Este nuevo material (Motivador, multimedia, interactivo, gráfico, etc.etc.), lo tienen que hacer las actuales maestras? Mi respuesta es terminante: NO. Ya tienen bastante con lo que hacen para asumir la creación, y edición de materiales con un componente tecnológico complejo.

Ahora, para que nadie se espante….. ¿podían las maestras  post-varelianas imprimir, encuadernar y luego cambiar los libros de texto?. También la respuesta es NO.   En este caso, recuerdo a mi madre Maestra rural en sus comienzos, luego Directora utilizando el famoso hectógrafo gelatinoso http://es.wikipedia.org/wiki/Hectografo  como forma de complementar con su trabajo y conocimientos lo que consideraba insuficiente….

Hasta el próximo sorbo

Para experimentar hoy:

Campari:  http://es.wikipedia.org/wiki/Campari

Es de los pocos aperitivos que me gustan, tal vez porque cuando lo tomas puro, el mismo Campari te impone su ritmo. Para mi, es casi un ritual de soledad ya que pocas veces encuentro cómplices para compartirlo.

Steppenwolf