Escritos corsarios

Sueño de Carnaval

Sábado 24 de febrero

19:30    En la vida, hay cosas difíciles de prever o siquiera de imaginar. El impensado, siempre postergado sueño de participar en esas maratones murgueras, de bohemia, carnaval y bañadera se estaba por cumplir gracias a las gestiones de Guzmán, hermano por adopción y elección, con el cual comparto entre otras cosas la pasión por la música en sus más diversas manifestaciones. Preparar mi equipo fotográfico, la incertidumbre de una suspensión como la del día viernes por mal tiempo, hacían más que apasionante la salida. Por fin la confirmación, la subida al auto que nos lleva y el comienzo de la fantasía.

19:45    Alicia nos deja frente al Club Paysandú, por las inmediaciones de Luis A. De Herrera y Montecaseros. Modesto Club de barrio donde unas pobres instalaciones rodean una cancha de básquetbol. Al fondo una piezas que funcionan como depósito nos reciben. La ropa de la BCG prolijamente guardada en percheros rodantes es casi el único decorado. El ritual de la pintura de cara, la llegada de los integrantes, la presencia del flaco Esmoris casi siempre como ausente. Accedo a la travesura de maquillarme como un murguista más (en el fondo me atraía la idea). La agenda de actividades de la semana congrega la atención, en un carnaval donde las expectativas laborales están naufragando por lo que cada nuevo compromiso es casi festejado. La murga me mira con desconfianza e intriga, ¿qué hace este loco pintado y con cámaras fotográficas?. Explicaciones, diálogos y comienzo de una integración que pinta accesible.

20:50    Todo esta pronto, o casi… Un integrante de la Batería está ausente sin aviso, los platillos faltaron a la cita y celulares, contestadores de voz quedaron con la responsabilidad de superar el incidente. Nos subimos a la bañadera, cada cual ha preparado meticulosamente su ajuar, cada uno ocupa el mismo lugar tal cual lo hará hasta el final de la temporada. El inicio del viaje está acompañado por el cometario sobre la cobertura  de la actuación del jueves pasado por los medios, la mayoría benevolentes, la unanimidad equivocado en nombres y apellidos de los integrantes. El Tobi´s Drink  una mezcla con variantes del viejo 7y3 (siete partes de vino atorrante y tres de bebida cola) empieza a circular como forma de templar ánimos y gargantas. La verdad es que hacía tiempo no reconocía el sabor de la uva chinche tan típica en nuestros vinos de antes del auge de la industria vitivinífera uruguaya, pero ahí estaba, tan fresco y refrescante como el que más.

21:15    Llegamos a “La Tierrita” el primer tablado de la noche. Enclavado en el barrio “La Teja” este emprendimiento municipal congregaba a un buen número de vecinos, tal vez acicateados por precios mínimos y una noche pesada aunque con presagio de diluvio. Curtidores de Hongos en escena nos propone una espera que me deparará la primer sorpresa. Una bandada de niños tal cual gorriones a las migas se nos acercan demandando el clásico ¿Me pintas con un beso?. Esta constante se repetirá durante toda la noche y cada escenario tendrá sus variantes, pero creo que de alguna forma estos besos son como sembrar a los murguistas del futuro. La primera actuación transcurre con la energía que siempre pone la BCG sobre un escenario, más allá de matices y de propuestas que son  acogidas con entusiasmo dispar. Conscientes de eso, la propuesta se ajusta en lo posible a cada auditorio, matices, diálogos, Esmoris lo tiene muy claro y lo maneja con soltura. Todo un poco frío y mis primeras fotos no escapan a este clima. La retirada, nuevamente a la bañadera. Capurro, la rambla portuaria son el escenario para escuchar a otra pasión popular y un relator radial propone su versión de Nacional / Fénix. Dos goles en el viaje me tranquilizan.

22:50    El Defensor Sporting estaba hasta la puerta, no quedaba espacio ni para un alfiler y extrañamente este sábado la BCG no cerraba la noche, sino que su presentación estaba agendada más temprano. En el escenario Falta y Resto atrapaba  a un auditorio que responde calurosamente a sus consignas. Tregua para panchos con cerveza, ya que la noche es larga y el estómago comenzaba a dar señales. De nuevo en escena, y el agite se transforma en una apoteosis, sin duda la sintonía entre público y murga están en su máximo nivel. La murga propone, ahora con una propuesta diferente, reflexiones sobre sponsorización, Internet, alegorías sobre nuestra característica “.uy”, etc.etc. Todo funciona a la perfección y como vampiros cada uno se alimenta de esa energía que flota en el tablado. La impunidad que da la cara pintada me permite sortear las barreras para moverme con soltura y buscar el mejor ángulo persiguiendo “la foto”. La verdad es que me falta entrenamiento y las rutinas de cambio de lentes pasando del tele al gran angular, la regulación del flash, los filtros, encontrar el encuadre y el foco tratando de capturar a estos locos frenéticos me genera una carga de adrenalina que oscila entre lo estresante y la frustración. No subí a cantar y bailar, pero estoy transpirando como el que más.  Nuevamente la bañadera y la rambla portuaria rumbo a Paso de la Arena.

Domingo 25 de febrero

00:15    Es común que desde el escenario, muchas agrupaciones esgriman eslogans, tales como la lucha por las mejoras en lo social, la defensa de las instituciones y algunos valores básicos como la solidaridad. La BCG tiene otro planteo más lúdico menos militante. Lo emocionante fue descubrir que lo pregonado a veces hasta con demagogia por algunos, se practica en lo cotidiano, en lo íntimo de la bañadera, cuando en el viaje,  a un integrante víctima de un ratero sus compañeros, colecta de por medio le repusieron el resultado de las ganancias  por tablado sustraídas  hacía unos días en un descuido. Emocionado por el gesto lo anoto en mi borrador. En el ínterin me entero Nacional 2, Fénix 1, final… con un golazo al corazón.

00:30    Paso de la Arena nos recibe. Pese a lo avanzado de la noche la concurrencia es importante. Nadie en escena. Primera vez que llegamos  sin esperar, supongo que habrán habido oportunidades del clásico bingo, ese juego pariente de la lotería de cartones que propone una oportunidad de desquitar entradas y choripanes. Nuevamente arriba, presentación, cuplé y retirada se suceden sin problemas, el clima de entusiasmo sólo se vio alterado con el infaltable agite, ese momento donde algunos integrantes bajan a mezclarse con la gente, compartiendo locuras, liberando los fantasmas de Momo y tal vez soñar que todo es posible. Ya con el maquillaje acartonado, me dedico mecánicamente a terminar mi stock de película mezclado con los infaltables gorriones en busca de la mancha en la mejilla.

Nuevamente en el ómnibus,  toallas secando sudores, la infaltable botella recorre de principio a fin consolando gargantas. El Club de Tobi, por primera vez me dedica un canto. Cariñosamente amenazantes, en el fondo me desafían a obtener buenas fotos, me siento uno más.

01:45    El jardín de la Mutual, es sin duda uno de esos tablados más típicos de Montevideo, acostumbrado a parodistas y murgas de las tradicionales enclavado en 8 de Octubre y Centenario. La BCG es el último número en la programación, pero previamente debemos esperar la actuación completa de MomoSapiens. Pausa para una hamburguesa y nueva cerveza para completar la frugal cena. Lo avanzado de la noche se hace sentir en el auditorio,  las familias sobre todo aquellas con niños empiezan a desertar, éxodo cansino, con la matera y algún crío a cuestas. Armado con mi cámara Digital y las baterías sobrevivientes me dedico ahora distendido a “buscar” nuevas imágenes, casi jugando y con el aire como para disfrutar de esta cuarta presentación. Es increíble, siempre la misma energía, siempre el mismo entusiasmo y son casi las 3 de la mañana.

03:00    Todo ha terminado, me despido con un saludo y cruzo la calle para tomar un taxi de regreso a casa. Gritos me advierten de que tengo la cara pintada, pero me da igual es tal vez un gesto de resistencia ante el final de la aventura.

03:30    El espejo me devuelve a un extraño, me desmaquillo, el agua y el jabón me vuelven a la realidad, insólitamente cuando me acuesto, descubro que no pudieron borrar la sonrisa que tercamente sigue instalada en mi cara.