Escritos corsarios

Aniversario Corsario – Cuarenta años de orfandad intelectual

“Il mondo non mi vuole piu,
E non lo sa”
Pier Paolo Pasolini

El pasado dos de Noviembre se cumplieron cuarenta años del asesinato del maestro, poeta, escritor y cineasta, Pier Paolo Pasolini.
Es difícil escaparse a escribir sobre las facetas de su vida que lo hicieron popular y conocido, por lo que evitaré escribir o hacer reseñas sobre su filmografía. Para eso, que cada uno se las ingenie para buscar información en lugares ahora tan comunes como Internet y Wikipedia.
Seguramente ya muchos han dedicado tiempo en recopilar su obra, tan removedora y transgresora que se hacían colas delante los cines para ver, comparar y discutir sobre sus ideas y sueños.
Tampoco me interesa la polémica desatada por su condición proclamada de homosexual, nada de lo que me importa de Pasolini está mínimamente vinculado a ese costado que sus mediocres enemigos han utilizado para descalificar su brillante y lúcido pensamiento.
El Pasolini que me interesa, es otro.
Nacido en Bologna en 1922 (año en que Musolini llega al poder en Italia) tuvo una infancia errante. Parma, Belluno, Sacile, Cremona y Reggio Emilia lugares a los cuales su padre militar era asignado y que marcaron su vida y tal vez algunas de sus decisiones. Cerca de 1942 se establece en Casarsa su pueblo materno, lugar donde se estabiliza y comienza su actividad poética. Aquí se inician mis invisibles vínculos con Pasolini.
Casarsa, un pueblo del Friuli italiano de casi nueve mil habitantes, está a sólo doce kilómetros de Cordenons el lugar de donde proviene mi familia. ¿Solidaridad del terruño?, ¿Complicidad con su deliberada adopción del Friulano, esa lengua minoritaria y compleja que empecinadamente defendió escribiendo sus primeros poemas y co-fundando la: “Academiuta de lenga furlana”? Vaya uno a saber. Sus dotes de maestro, su humildad, la pasión por enseñar, todavía están reflejadas en testimonios de la gente común.
En 1950 El escándalo y la pacatería de algunos integrantes del Partido Comunista Italiano que logran su expulsión lo fuerzan al abandono de Casarsa y su radicación en Roma. Aquí comenzarán su etapa de vida pública y sus intimas elecciones que lo hacen conocer de primera mano la vida de marginación de las “borgatas” (cantegriles romanos).
También en Roma un círculo pequeño de amigos será su anclaje emocional: Ninetto Davoli, actor de casi todos sus films, Laura Betti actriz singular difícil de encuadrar, Alberto Moravia periodista y uno de los escritores más lúcidos de su época, María Callas La Diva de la Opera una Medea perfecta para su proyecto.
Su pensamiento político y su análisis de la realidad italiana están reflejados fundamentalmente en al menos tres publicaciones: Las cenizas de Gramsci (poemas entre 1951 y 1957), Escritos Corsarios y Cartas Luteranas (que reúnen artículos desde 1973 al 1975 publicados en Il corriere de la sera y Il tempo).
Pocos temas le fueron ajenos, la degradación de la clase política italiana, el aborto, el movimiento estudiantil post 68, el caso Enrico Mattei padre de la industria petrolera italiana muerto en un confuso accidente de aviación entre otros. Todo este clima de tensión, escalada de violencia y corrupción le llevo a escribir:

Lo sé. Sé los nombres de los responsables de lo que llaman golpe (y en realidad es una serie de golpes instaurada como sistema de protección del poder)
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Lo sé. Pero no tengo pruebas. Ni siquiera tengo indicios.

Todavía recuerdo una entrevista televisiva, donde Pasolini analizando los enfrentamientos entre estudiantes y policía a fines de los sesenta, principio de los setenta confesaba que su corazón estaba con los policías porque eran los hijos de los pobres, enfrentados a los estudiantes “hijos de papá” representantes de la pequeño burguesía.
Escribiendo estas líneas, me fulmina una pregunta: ¿De qué lado estará un corazón pasoliniano frente a los recientes episodios de ocupación y desalojo del CODICEN? Yo lo tengo claro, por más que la intelectualidad local haya esquivado y evitado un análisis profundo.

¿Ha sido un pensador aislado, producto de una casualidad temporal, un cometa solitario e incomprendido por sus semejantes? No lo creo. Existen también otras ausencias paralelas, Camus y Pasolini, ambos relacionados y comprometidos con la vida de las personas cuando se trata de los humillados y ofendidos. Ambos provenientes de zonas fronterizas (Argelia el primero, el otro del Friuli), originarios de lugares dónde la percepción de la crisis de la civilización es más grave. Ambos viven en el teatro y en el fútbol, auténticas vivencias del individuo integrado en la comunidad.

Es por estas ausencias de corsarios, de transgresores al pensamiento establecido, de insolentes desestabilizadores del status quo, que me invade una sofocante atmósfera de orfandad.

Claudio Del Pup – Noviembre 2015