BannerLN

LetraNueva

“Educar a un joven no es hacerle aprender algo que no sabía,sino hacer de él, alguien que no existía.”

John Ruskin

Hace ya bastante tiempo, ingresé a la Escuela Nacional de Bellas Artes. Algo que seguramente debería haber hecho directamente sin haber intentado estudios en las facultades de Química e Ingeniería. Las ciencias puras evidentemente no eran mi destino. Aunque reconozco que la carrera de Arquitectura hubiera sido un buen camino. Sobre todo viniendo de una historia familiar de obreros de la construcción, constructores empresarios y finalistas especializados.

Mi primera inquietud en el terreno de la plástica fue la pintura. Seguramente bajo el influjo del talento innato de mi madre (de la cual sólo conservo un bodegón al óleo de los años cincuenta).

Lo fermental de la experiencia en Bellas Artes, me llevó hacia otros territorios tales como el cine (cuando el súper 8 moría definitivamente), la fotografía y las artes gráficas (área donde la fotografía, su incipiente proceso digital y los mecanismos de reproducción se conjugaban de una manera especial).

Ya casi egresado. Jorge Errandonea, Director de la Escuela en esos tiempos, me plantea concursar como docente para implementar el Area de los Lenguajes Computarizados. Una visión a nivel de Plan de Estudio, que todavía estaba sin desarrollar.

El pasaje por la docencia me ha dejado marcas indelebles. De esas experiencias que nunca imaginadas me permitieron respirar aires nuevos, y por sobre todas la cosas ayudar a estudiantes a crecer y desarrollar su talento. Para que esto suceda realmente, es necesario pasar por la práctica activa de la disciplina, sufrir y experimentar los problemas que luego ellos enfrentarán.

Es así, que luego de co-definir la currícula sobre la Carrera de Diseñador Gráfico, me involucré en la Materia: Fundamentos del Diseño donde los conceptos más básicos y centrales del Diseño se analizan uno a uno.

LetraNueva, una revista literaria imaginada con amigos fuera del ámbito universitario fue el laboratorio que me permitió desarrollar los conceptos teóricos que en el ámbito académico discutía con mis alumnos. Un proyecto donde la bandera fue la austeridad, convencido que el diseño es capaz de resolver los desafíos más extremos, sin claudicar frente a las nuevas tecnologías y las soluciones efectistas.

Diría que el exceso mayor, casi un pecado cometido fue la utilización de dos tintas algo impensable en estas épocas, donde la profusión de soluciones y medios muchas veces olvidan los preceptos básicos del Buen Diseño.

Allí muchos escritores nóveles encontraron un espacio más allá del taller de escritura, donde el proyecto editorial además dio lugar a reseñas, crítica literaria y por supuesto cultivar la amistad. Hoy en un segundo ciclo, y con frecuencias más laxas, la miro con el cariño de haberla concebido y de demostrar que otro diseño fué posible.

En LetraNueva, nada fue casual, no hubo casi condicionamientos, un terreno de ejercicio de un autoritarismo que mis compañeros de ruta consintieron y que a la distancia reconozco y agradezco.

SerieCaratulasLetraNueva

SerieCaratulasLetraNueva