Lumina – Cudillana

“¡Ah qué grande es el mundo a la luz de las lámparas! / ¡Y qué pequeño es a los ojos del recuerdo!”
Charles Baudelaire

Mi relación con la fotografía ha sido siempre natural, paciente como el vino, estuvo siempre a la espera del momento justo del abordaje desde la nave de la pintura, para ya no abandonarme.

No es fotógrafo quién más fotos dispara, sino aquel que en el instante preciso, encuentra un motivo que lo atrapa. Pintores con luces y sombras, analógicos y digitales, eternos buscadores del encuadre perfecto, del ángulo singular, siempre escondidos detrás de su amor: la cámara.

Esta serie, es de alguna forma un reconocimiento a mis múltiples influencias, desde  la película: “La noche americana” de Francois Truffaut, hasta las hieráticas fotos de Ralph Gibson maestro indiscutido de la fotografía en blanco y negro con altos contrastes.

En Cudillana conviven lo milenario con la modernidad, la rosa de los vientos, las escaleras, las solitarias lámparas del alumbrado refugio de una ocasional gaviota y las atalayas abandonadas, porque ya casi no hay barcos de pescadores con esposos, padres, hermanos, hijos para esperar luego de la tormenta.