Quo Vadis – Cudillana

“Entonces lo entendí. Porque mi vida siempre ha sido así, ha estado llena de pequeñas señales que me vienen a buscar.”

Margaret Mazzantini

Desde mi época de docente en la Escuela Nacional de Bellas Artes, y mi no planificada inclinación hacia el Diseño, me ha interesado la “señalética”.

Este término casi ascéptico, define a la disciplina capaz de encontrar el lenguaje apropiado para que a través de señales, imágenes y convenciones, los humanos nos movamos con cierta guía en los paisajes urbanos que hemos construído.

También el nomenclátor se asocia a ese conjunto de reglas y símbolos. Tan auténtico cuando proviene de lo popular como “calle de las lavanderas”, y tan distante y prepotente como “Avenida del LIbertador Juan Antonio Lavalleja”.

En Cudillana sólo los miradores tienen nombre, y sin duda vienen de lo popular: “Cima De Villa – Corredor sobre Tejados”, pero sus calles están sembradas de pequeñas señales: barquitos rojos, anclas grises, peces azules, figuritas bermellón, todos pictogramas que le dicen al deambulante ocasional que más allá, en el laberinto de escaleras que suben y bajan hay un destino.