Retratos en clave de JAZZ

“Jamás había escuchado una música tan sorprendente, así que me volví un fanático del Jazz  y más tarde un escritor al que el Jazz le enseñó todo.”

Haruki Murakami

Primero fue el rock, ya que como todo adolescente en los setenta canalizábamos nuestra juventud, y rebeldía a través de la música. Estudiante de piano desde pequeño, la música clásica fue casi un ejercicio de soledad, ya que era imposible compartirla con mis amigos en Trinidad. Fué Ana María Fagalde, una profesora entrañable quién me acercó la primera partitura de jazz: “Cuando los santos vienen marchando”.

Lamentablemente la dinámica de mi vida por esos tiempos hizo que le fallara, pero la semilla no cayó en el desierto ya que la curiosidad despierta me llevó a  descubrir y conocer en su momento a músicos como Santiago Luz, con su trío Tres para el Jazz.

Ya en Montevideo el Hot Club fue un lugar de encuentro con amigos y de profundización en el género. No como músico, ya que la síncopa y otras yerbas me fueron siempre esquivas, pero sí como dinamizador de actividades en la vieja sede de la Alianza Francesa, un lugar de resistencia en épocas difíciles.  Aún hoy conservo entrañables amigos como el talentoso pianista Ricardo León, a quien me une una amistad a prueba de distancias y frecuencia de encuentros.

Hace un tiempo, en un viaje descubrí un interesante librito de Haruki Murakami, e ilustrado por Wada Makoto donde  aparecen comentarios y reseñas acerca de más de cincuenta músicos de Jazz. Cada texto, es una pequeña joya, escrito por un erudito, de fina sensibilidad.

A mi juicio, las ilustraciones de Wada, (también japonés), caricaturas a medio camino con lo naíf no le hacen justicia a los músicos y a la riqueza de su música. Por eso, armado de cierto atrevimiento, decidí en este caso elegir una serie de una docena para representarlos a mi manera.

Aspectos particulares de la serie

El germen que da origen a cada obra es fotográfico, donde me he reservado en algunos casos el ajuste en la composición y el encuadre. Todas las imágenes son el resultado de un procesamiento digital, donde se combinan varias herramientas de edición.  Incluso algunas de las obras también tienen intervenciones con pintura acrílica.

En el plano estético, he utilizado como herramienta expresiva la representación bajo la propuesta “Low Poly”. Todo el mundo 3D está basado en el modelado de los objetos utilizando polígonos que integran una red o “mesh”. El límite de la deconstrucción está llevado al grado en el cual la imagen todavía respeta y rescata la esencia del personaje. A esto le he sumado ciertas intervenciones bajo una propuesta de “Glitch” (falla – error), como un camino donde mucho artistas digitales buscamos escapar a la perfección de lo virtual.